Construir ciudadanía antes que ciudad acompaña una nueva forma de gestión urbana, donde las alianzas estratégicas publico-privadas y la colaboración interinstitucional se convierten en piezas claves de la sostenibilidad.

No hay mejor manera de predecir el futuro que diseñarlo, por ello, la ciudad necesita un plan como guía de actuación y una autoridad que administre de forma sostenible su implementación oportuna.

Zulma Bolívar

Urbanista, MSc Diseño Urbano, Especialista en Planificación Estratégica Urbana y Gestión del Desarrollo Local


Logística Urbana

Una Sumatoria de Gerencia, Ciudadanía y Tecnología  (Parte II)

Urbanista Zulma Bolivar

@ZulmaCCS

 

Así, la “Logística de la Movilidad” pasa a ser el instrumento tecnológico de la logística urbana constituyéndose en el engranaje esencial del Sistema de Movilidad de la ciudad, que en principio debe ser público, integral y sostenible para asegurar la eficiente satisfacción de toda la demanda de desplazamientos.

Surge como una herramienta del planeamiento que permite controlar, regular y operar el tránsito y transporte en tiempo real, utilizando la tecnología al servicio de la ciudad a través del Internet de las cosas que se coloca a nuestra disposición mediante Centros de Control de Tráfico, Redes de Semaforización y Sistemas Tecnológicos de Vigilancia, entre muchos otros.

La visión de EUROFORUM  sobre la movilidad urbana para el año 2020, nos hace reflexionar sobre metas y objetivos, ya que plantea que las ciudades exitosas desde la perspectiva de la sustentabilidad son aquellas donde el principal objetivo del transporte es mover personas y mercancías no vehículos diseñando primero su imagen-objetivo con visión de futuro y luego ajustando el sistema de transporte a sus demandas, maximizando y priorizando el espacio publico y el intercambio modal, donde se genera la vitalidad económica, se realza el ambiente y demuestra una mejor calidad de vida para todos.

Es decir, aquellas ciudades que incluyeron la gobernanza como variable, alentando el liderazgo y las Alianzas Publico-Privadas (APP), con instituciones ad-hoc para cumplir las funciones y mantenerse en el tiempo. Concibieron la ciudad para la gente, sus relaciones y comodidad, donde los espacios invitan a permanecer más tiempo y la logística urbana asegura la armonía suficiente para equilibrar el trabajo y el disfrute; con un Sistema de Transporte Publico que incluye grandes Terminales con mezcla de usos (salida-llegada), espacio clave de orden y sistematización.

La movilidad urbana sustentable, clave para asegurar la calidad de vida, es un tema complejo y transversal a todos los componentes que conviven en la ciudad, por ende requiere de visión y atención integral en términos de gobernanza y políticas públicas. Su gestión debe ser objeto de análisis de autoridades locales, regionales y nacionales, así como de la consideración mancomunada de múltiples área de actuación: transporte, medio ambiente, desarrollo económico y social, urbanismo, cultura, productividad y vivienda, quienes deben conformar APP’s que permitan: i) reducir la congestión y mejorar la movilidad para fomentar el crecimiento y las oportunidades de empleo para todos; ii) contribuir con la sostenibilidad del planeta, luchando contra la contaminación, las emisiones de gases de efecto invernadero, el ruido y otros problemas medioambientales causados por el tráfico urbano, en consonancia con el ODS 11 de la Nueva Agenda Urbana ; iii) Mejorar la seguridad vial y disminuir la siniestralidad; y iv) Impulsar la accesibilidad universal mejorando la movilidad de las personas más vulnerables y su inclusión social y espacial.

A los fines de cumplir con esa meta, las administraciones locales deben contar una Autoridad/Operadora de Vialidad y Transporte que gerencie, administre y diseñe políticas ad-hoc, incluyendo el diseño del espacio publico, la educación de la ciudadanía y la especialización del servicio, según los requerimientos de la demanda. Es decir, un proyecto de ciudad debe incluir un Plan de Movilidad Urbana Sostenible, que es mucho más que un Plan de Transporte, ya que analiza flujos, tiempos, modos, requerimientos y entorno urbano, en tiempo real a los fines de prever escenarios futuros.

Son muchas las nuevas tendencias tecnológicas que pudieran complementar y/o apoyar las políticas de movilidad, algunas parecen ajenas a nuestras costumbres, pero todas resultan de posible implementación con la gerencia adecuada. Como parte de la logística de la movilidad urbana, algunas de ellas son de acción inmediata y otras de escenarios futuros a mediano y/o largo plazo. Entre ellas podemos enumerar algunas de las citadas en el reciente estudio publicado en Portland por OPTP :

          El internet de las cosas (IoT), con su inmenso potencial para conectar objetos, actividades y sistemas, estima para 2020 unas 50 billones de variables interrelacionadas para dar respuesta a las muy particulares demandas de los usuarios; aplicado a mejorar la cotidianidad de la vida urbana, ofrece enormes beneficios al ambiente, disminución de costos de inversión, seguridad al usuario y una nueva fisonomía al espacio público, que optimiza el esquema funcional de la ciudad a partir de la demanda de su población.

          La generación de data clasificada, ordenada y puesta a disposición para el análisis de expertos que interpreten resultados y generen propuestas para mejorar las políticas públicas, permitirá entender mejor la relación entre los vehículos, sistemas de transporte y requerimientos de los usuarios.

          Los dispositivos móviles inteligentes utilizados como insumo de la gestión del tráfico, brindan la posibilidad de implementar control y seguimiento en tiempo real de los traslados de personas y cargas, flujos, direcciones, movimientos, intercambio modal, así como agilizar las transacciones de pago y sincronización de los tiempos de los semáforos.

          Plataformas de datos abiertos, otorga a las Autoridades responsables de la administración y gestión del Trafico y Transporte, la posibilidad gerenciar “automáticamente” la información a conveniencia, a través de diagnósticos en tiempo real, que agilizan la toma de decisiones y promueven políticas mas eficientes que mejoran notablemente la calidad del servicio, sin depender de operadores externos.

          La automatización de la movilidad, se transformará en una gran plataforma tecnológica para modelar y programar la circulación, velocidad, numero de paradas y demás requerimientos de forma remota y automatizada, con nuevas reglas y condiciones que impactaran en la seguridad, costos, sostenibilidad ambiental, disminución de emisión de gases, eficiencia y puntualidad sobre todo del Sistema de Transporte Publico.

          El uso compartido de espacio, disponibilidad, horarios, capacidad y funcionalidad de los vehículos de transporte y sus servicios conexos es una opción cada vez mas generalizada entre usuarios y operadores. Maximizar el numero de usuarios en tiempo y espacio redunda en eficiencia del sistema y muestra la inmensa versatilidad de un parque automotor sistematizado y bien administrado (BlaBlaCar y/o Uber); y finalmente

          Las Ciudades Inteligentes, serán aquellas que adapten la tecnología para mejorar los servicios públicos y la calidad de vida de los ciudadanos.

Las principales ciudades de Latinoamérica comienzan a implantar como parte de la gestión de la ciudad oficinas de movilidad urbana sostenible. La Asociación Latinoamericana de Sistemas Integrados para la Movilidad Urbana Sustentable SIMUS  con presencia en 12 países de la región, impulsa mas y  mejores prácticas en movilidad urbana sustentable y desarrollo urbano sostenible, priorizando el concepto de ciudades para la vida. Pero, la falta de conciencia de los potenciales beneficios de la tecnología aplicada al manejo de los Sistemas de Transporte Publico es una de las principales barreras para las Agencias Publicas operadores del Servicio.

Son muchas las ciudades que se caracterizan por su escasa gobernanza, algunas veces por variables físico espaciales como la división político-territorial; y otras, por desencuentros interinstitucionales, pero cualquiera de ellos pudiera ser solventado con el desarrollo de una plataforma integral de manejo del servicio, que sustituya la falta de coordinación entre los diferentes entes y modos de transporte.

Mejorar la coordinación entre actores públicos y privados, a través de Agencias o Autoridades de Transporte, genera enormes beneficios para la ciudad y sus ciudadanos, ya que además de facilitar las conexiones entre los diferentes modos de transporte, mejora notablemente la experiencia de viaje del usuario, en calidad, tiempo y confort del espacio público. Este tipo de instituciones debe laborar en estrecha vinculación con las dependencias responsables del planeamiento urbano, adecuar sus proyectos a la dinámica urbana, adaptar sus estructuras a las nuevas tendencias tecnológicas, acompañar sus proyectos con programas de construcción de ciudadanía y preparar su capacidad de respuesta a la velocidad de demanda de sus usuarios.

Las nuevas tecnologías ofrecen innumerables beneficios, que pueden ir incorporándose a la gestión urbana por etapas y como complemento a la inversión en infraestructura. De hecho, se ha comprobado que la inversión en innovación y adecuación de la gestión del transito, ofrece mejores resultados, se optimiza el servicio, se reducen costos y se maximizan los traslados (mas distancia en menos tiempo, con mayor comodidad) .

Aun cuando los recursos de inversión sean limitados, la inversión en tecnología siempre redundará en beneficios en la prestación del Servicio. Procurar la mejor tecnología es vital para lograr el buen funcionamiento de un sistema de transporte. De hecho, la logística de la movilidad no es más que tecnología aplicada al transporte publico para cambiar la forma en que las personas interactúan con el servicio e incrementar la eficiencia de las agencias operadoras.

Entre las tecnologías emergentes en el Transporte Público, hoy puestas en practica en las principales ciudades de USA y UE se encuentran: la planificación del viaje y cambios intermodales a través de Plataformas webs o Aplicaciones para los teléfonos móviles en alianza con Google Maps; la Planificación en red y el Ticket electrónico único para todas las opciones de transporte público en alianza con privados (Uber y Lyft); el Control de la flota, a través de sensores y gestión automatizada del trafico a través de modelos de optimización de rutas;  los Vehículos inteligentes a nivel de Sistemas de Transporte Publico; e invertir en prevención como la mejor forma de incrementar la seguridad en un Sistema de Transporte Publico, manteniendo vigilancia y control en tiempo real.

El Foro de Investigación Europeo para la Movilidad Urbana , señala que

“Las autoridades  de las ciudades y los pueblos, deben reconocer y aceptar el rol clave de su desempeño en el campo de la logística urbana. Por ello, deben integrar en las políticas públicas la construcción de ciudad y ciudadanía, incentivando la coordinación de los distintos actores y modos de transporte, así como la inter-operabilidad de las infraestructuras, a los fines de lograr un transporte urbano de personas y carga más eficiente y ciudades sostenibles.”

Logística Urbana

Una Sumatoria de Gerencia, Ciudadanía y Tecnología.

PARTE I

 

Por Zulma Bolívar

 

La expansión urbana es un fenómeno mundial que obliga a redimensionar el concepto de desarrollo y la gestión de las ciudades bajo premisas de equidad, inclusión y producción de conocimiento.  Urge retomar la escala humana como objetivo, si efectivamente se pretende alcanzar el lema de “ciudades para la vida”, haciendo énfasis en políticas de competitividad económica, formación de capital social y sostenibilidad ambiental, que apliquen conceptos de logística a los fines de hacer más armónico y eficiente el entorno urbano.

Aun cuando la realidad funcional y operativa de las ciudades del mundo, especialmente, aquellas pertenecientes a los países desarrollados de la Unión Europea y los Estados Unidos de Norteamérica, es técnica, política y socialmente distinta a las de Latinoamérica, la gestión de la estructura urbana depende de factores similares: por un lado, aquellos asociados a la capacidad operativa de las instituciones a cargo de uso de la tierra y la intensidad de desarrollo, que definen centralidades generadoras de empleo y áreas residenciales formales e informales; y por el otro, la prestación de servicios y la movilidad de personas y carga, cuya complejidad depende proporcionalmente del tamaño y densidad de la población demandante y de una infraestructura particular en cada localidad.

La gestión de ese esquema funcional resulta técnicamente compleja y políticamente difícil, pero es sin duda, responsabilidad directa de los gobiernos locales y/o metropolitanos (grandes aglomeraciones urbanas), quienes en su rol de promotores del desarrollo, deberán idear un modelo de gestión acorde a sus requerimientos.  De ahí, la importancia del fortalecimiento y adecuación tecnológica de estas instituciones, ya que de su capacidad operativa, dependerá la eficiencia de su gestión, así como su habilidad de generar las alianzas requeridas para lograr el cumplimiento de sus funciones.

Si bien el concepto de “Logística” fue concebido y aplicado al ámbito Empresarial en los años 80, rápidamente su interpretación alcanzó la gestión urbana, y el siglo XXI la incorpora concibiendo las ciudades como unidades de negocios, donde los gobiernos locales se convierten en gerentes que deben aplicar principios de eficiencia empresarial a la administración pública, a los fines de satisfacer la exigente demanda de equipamientos y servicios de la población que por ley deben atender.

De esta forma, surge la “Logística Urbana” como ciencia que planifica y gestiona los servicios de una ciudad a partir de sus flujos de movilidad o esquema funcional, estudiando como las personas, mercancías e información, superan el tiempo y la distancia en forma eficiente, global y sostenible, dependiendo del modo de gestión que implementen.

La Logística Urbana, transforma la visión tradicional y físico-espacial de la planificación y ordenación del territorio, en una herramienta de gestión del entorno urbano y sus flujos (personas, mercancía e información), con la intención de democratizar el espacio publico y promover la equidad en el derecho a la ciudad.

Si bien la planificación urbana como función pública, continua e ininterrumpida del Estado, es y será siempre, la clave para construir ciudades sostenibles con mejor calidad de vida, la historia ha demostrado que luego de intensos períodos de diseño y rediseño urbano, desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, el resultado mayoritario no ha sido el esperado, el espacio se ha saturado de vías y vehículos a motor, es común la congestión y la contaminación, la segregación espacial y social, siendo necesario sucesivos cambios y renovaciones urbanas, que poco a poco y con grandes inversiones, han adecuado su esquema funcional, para dar paso a ciudades mas humanas y mejor servidas, aplicando logística urbana.

En el intento de recuperar las cuatro virtudes de la Carta de Atenas, habitar, trabajar, recrearse y trasladarse dignamente, la Nueva Agenda Urbana de Hábitat III, ratifica el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 que plantea ”Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. Haciendo particular énfasis en las tareas mas relevantes de los gobiernos locales, siendo la Meta 11.2, como una de ellas

“Para 2030, las ciudades deben proporcionar Sistemas de Transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles, para todos, mejorar la seguridad vial, en particular, la ampliación del transporte publico, prestando especial atención a las necesidades de las personas en situación vulnerables, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad” .

Al respecto, la Autoridad Europea de Transporte Metropolitano (EMTA ) que congrega a 33 autoridades responsables del transporte público de las principales áreas metropolitanas europeas señala que en su ámbito de actuación residen 85 millones de personas que viven, trabajan y disfrutan de su tiempo libre, en mucha mayor proporción que en las principales capitales latinoamericanas, siendo parte importante de su modelo de gestión “anticiparse a tendencias futuras y plantear métodos innovadores que puedan afectar al modo en el que las autoridades del transporte público desempeñan su papel en la planificación y coordinación de las redes de transporte” a los fines de optimizar la movilidad urbana, la eficiencia de la logística urbana y el desarrollo de Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS).

En el mundo de los países desarrollados, se cumple generalmente la teoría que establece la necesidad de un Plan de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para cada ciudad, a los fines de que su administración cuente con una guía de actuaciones que le permita lograr la imagen-objetivo deseada con un horizonte de diseño a futuro de al menos 10 años. En ese contexto, la planificación y la movilidad son reconocidas como un binomio inseparable. 

CARACAS 2018 CIUDAD DE ESPERANZA

Por Zulma Bolívar.

 

Las ciudades del siglo XXI se abren caminos hacia nuevos retos, no podemos dejar que nos aplaste la diatriba política, la rutina o la cotidianidad. No dejemos pasar las oportunidades que la globalización y las formas alternativas de desarrollo que se ofrecen en otras latitudes. Las ciudades débiles se ahogan en el pasado, repiten errores y no planifican escenarios alternativos. En cambio, las ciudades de primer mundo, se dirigen con paso firme al futuro, con el objetivo de mejorar la calidad de vida, el progreso personal y la satisfacción colectiva. Así lo ratifica la Nueva Agenda Urbana que plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles, para ser cumplidos por los gobiernos nacionales y locales antes del 2030.

Nuestro escenario para el futuro inmediato no es para nada alentador, porque la ciudad es el reflejo del país, es un hecho político y por mas que los técnicos y la academia brinden sus recomendaciones son otros los que toman las decisiones. La experiencia demuestra que las urbes deben huir de la visión cortoplacista y ampliar su campo de visión, recurrir a la innovación para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de sus servicios; y, fomentar la comunicación y la participación, para lograr que ciudadanos y empresas se involucren activamente en los proyectos.

Sólo entre todos lograremos avanzar, sólo juntos será posible el desarrollo de una verdadera ciudad sostenible, una ciudad para la vida donde la escala humana y el espacio público, constituyan la base de la estructura urbana.

El Instituto IESE de la Universidad de Navarra  a través de su Plataforma Tecnologica Cities In Motion, ratifica que hoy más que nunca, las ciudades precisan de planificación estratégica, porque sólo así podrán plantearse vías de innovación y priorizar lo más importante para su futuro. Entre las 180 ciudades de cinco continentes, Caracas se ubica de 173, dentro de las ciudades más vulnerables, junto a Ankara, Pretoria o Riad. Ciudades caracterizadas como desequilibras y/o estancadas, con servicios ineficientes, poca accesibilidad y mucha inseguridad. Sólo un cambio radical en la toma de decisiones puede recuperar el proceso de planificación estratégica, hacerlo participativo y flexible, con un objetivo central concertado y avalado por la mayoría y con un plan de acción sostenible y vinculante que brinde seguridad, singularidad, notoriedad y estabilidad, y así, recuperar su competitividad dela capital de la República.

Adoptar la planificación estratégica urbana como metodología, la gobernanza como acuerdo entre gobiernos y las alianzas publico-privadas como base para consolidar la corresponsabilidad, son los tres aspectos clave para pasar de la teoría a la práctica. Un reto inmenso en proporciones y complejidad, que sólo será posible de afrontar con grandes dosis de co-responsabilidad público-privada, concertación de voluntades, conciliación de intereses y coordinación de esfuerzos. Necesitamos ciudadanos y autoridades conscientes, formados y preparados. Participación crítica y bien informada. Construir ciudadanía antes que ciudad.

La factibilidad de implementación de cualquier Plan depende de la situación país, porque requiere de forma imprescindible y absoluta, el apoyo de los distintos niveles de gobierno la sociedad civil y la inversión privada. El rol activo y gerencial de las administraciones locales resulta básico, así como la participación activa de la administración central (ministerios) y las empresas de servicio (Metro de Caracas, Elecar e Hidrocapital), un insumo básico para la satisfacción de las demanda ciudadana.

Caracas es un caos y Venezuela está en crisis, pero “En tiempos de incertidumbre ser optimista es una cuestión de moralidad pública, porque es necesario desarrollar políticas de gestión que generen un verdadero proceso de inclusión social. Ciudades para la Vida, que procuren igualdad de oportunidades y derechos, donde lo local brilla con luz propia.” (IX Congreso UIM).

Caracas tiene más de dos décadas secuestrada y necesita recuperarse, pensar en positivo y adoptar nuevas maneras de gestión y financiamiento. Hoy mira al 2030 y debe desarrollar una agenda local que luche contra la segregación social y espacial, procurando una ciudad inclusiva, integrada y con escala humana, armonía en la distribución de usos y densidades, poli céntrica y con expansión sostenible. Ha llegado el momento de ejercer una gobernanza inteligente que tenga en cuenta todos los factores y los actores sociales, con una visión global Las urbes se transforman, nosotros decidimos cómo. #VisiónCiudad

DEL DISCURSO A LA ACTUACIÓN

CARACAS CAMBIA

por Zulma Bolívar.

 

INTA  señala “La ciudad cambia con el mundo. Cambia porque el mundo cambia. Pero no nos equivoquemos. La ciudad no está en crisis; vive mutaciones irreversibles. Las mutaciones de la ciudad no plantean problemas técnicos ni urbanísticos insolubles; plantean temas políticos, fundamentalmente políticos y no existen respuestas solamente técnicas para esta interrogación.

La crisis, si la hay, está en la representación, la imagen y la apropiación de la ciudad por sus habitantes; las dudas nacen de la inadaptación o inadecuación de las respuestas técnicas o conceptuales del urbanismo a las realidades que ya no les corresponden y a los cambios que alcanzan el “decir” y el “hacer” de la ciudad.

Por lo tanto, lo que debemos cambiar es nuestro planteamiento de la ciudad: no podemos medirla, describirla (el relato urbano), construirla y administrarla en los mismos términos y exactamente con las mismas herramientas que antes”.

La mayoría de las ciudades latinoamericanas, se encuentran pleno crecimiento y constituyen una nueva oportunidad para pensar, diseñar y construir un mejor hábitat, siendo el común denominador de las prácticas más exitosas, la planificación y la gobernanza.

En pleno siglo XXI, resulta inconcebible que la capital de la República, sede de los poderes públicos y centro económico financiero del país, no tenga una autoridad legitima. En 2017 a través de un decreto inconstitucional de la autonombrada Asamblea Nacional Constituyente se liquida sin razón ni justificación, la Alcaldía, el Cabildo y la Contraloría del Área Metropolitana de Caracas (G.O. N° 41.308 de 29/12/2017). Hoy, Caracas está detenida en el tiempo, retrocidimos al siglo pasado, está en un limbo juridico que la mantiene sin autoridad ni administración, anda por inercia.  No cuenta con autoridad responsable para elaborar, aprobar y/o implementar un proyecto de ciudad, que guié de forma armónica y ordenada su crecimiento.

Caracas se presenta ante sus ciudadanos fraccionada, deteriorada, congestionada, sin espacios públicos de calidad y una periferia de urbanización informal con creciente vulnerabilidad. Ya no tiene una instancia que opere como ente planificador de la dinámica urbana, solo un conjunto de instituciones, decretos y proyectos de planes inconexos, a través de los cuales la ciudad solo recibe los esfuerzos atomizados de los gobiernos locales, quienes sectorialmente, con escasos recursos y de forma poco articulada, ejecutan actuaciones puntuales sin armonía ni continuidad.

Hacer ciudad ¿cómo? Compacta e intensa, mezclando gente, usos, densidades y tipologías. Con espacio público de gran calidad: plazas, calles y parques de que forman parte esencial de la estructura urbana. Con actividades comerciales y productivas compatibles con una vida sana. Con más y mejor oferta de viviendas para todos los grupos sociales, cómodas, eficientes energéticamente, hechas con materiales sustentables y eco-eficiencia constructiva. Con equipamientos culturales, educativos y deportivos para todos. Con transporte público extendido hasta la periferia, sostenible y diversificado. Incorporando los barrios mas pobres y alejados, a la trama vial, el sistema de espacios públicos y a nuestro patrimonio. Integrando y urbanizando la periferia con orden, equidad y sostenibilidad. Posibilitando con políticas activas el acceso a una vivienda digna y urbana. Una ciudad mejor, más solidaria, donde impere la ley y donde todos podamos convivir sin tener que recurrir a muros y seguridad privada. Donde cada uno encuentre su lugar y pueda construir su propio proyecto de felicidad. Esta podría ser la solución a nuestra actual encrucijada. (Arq. Martín Marcos, FADU-UBA, Argentina).

¿Está Caracas en condiciones de asumir este desafío?

La academia lo está y trabaja para formar el capital humano necesario para fortalecer los gobiernos locales y sus estructuras de servicio.  Pero son las autoridades que ostentan el poder, las que toman las decisiones trascendentales para transformar la ciudad, quienes no han asimilado la necesidad de elaborar políticas públicas sin intereses individuales y partidistas.

Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Maracay o Valencia, constituyen áreas metropolitanas no reconocidas oficialmente, que requieren de una gestión integral y coordinada. Su futuro depende del modo de gestión que adopten. Pudieran constituirse en una “metrópolis de primer mundo” o en “el peor de los desastres del subdesarrollo”, dependiendo de la gestión de sus autoridades, el manejo de los recursos, el acatamiento a las normas y la forma cómo se asume el desarrollo. Y no hay desarrollo posible sin democracia e instituciones libres.

CARACAS NECESITA

UN NUEVO MODELO DE GESTIÓN

 

En el 2012 el Instituto Metropolitano de Urbanismo Taller Caracas (IMUTC) de la Alcaldía Metropolitana entrega a los caraqueños un Plan para la ciudad del 2020, cuyo Programa de Actuaciones señalaba un conjunto de programas y proyectos a implementarse en el corto y mediano plazo a los fines de transformar a Caracas en una verdadera ciudad para la vida.

Pasar de la teoría a la practica no fue nada fácil. De hecho, fue infructuosa su gestión e implementación, circunscrita a un periodo 2010-20 caracterizado por la ingobernabilidad, una revolución fracasada, recesión e inflación, que finalmente culmina en diciembre 2017 cuando inconstitucionalmente eliminan la Alcaldía Metropolitana,  quedando truncada la oportunidad de entregar a la ciudad, su evaluación, reconsideración y propuesta para el 2030. El Plan Caracas2030 se adecúa a la tendencia mundial y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, planteando un proceso de transformación, con metas especificas por área de actuación, solo posible en democracia.

¿Por qué un Plan Estratégico para Caracas?

Los Planes Estratégicos surgen porque las ciudades necesitan pensar en su futuro para gestionar el presente y asumir “una estrategia de desarrollo” como parte de la gestión urbana es una tendencia mundial que ha guiado el desarrollo de ciudades como Barcelona, Bogotá o Buenos Aires. Un Plan Estratégico es una herramienta de auxilio a la planificación tradicional, que a través de la construcción de ciudad y ciudadanía, se transforma en una guía de actuaciones, una sumatoria de proyectos para lograr un objetivo: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

La Ley Orgánica de Planificación Pública, establece en su Titulo III, artículo 26, la existencia de un Sistema de Planes, donde los Planes Estratégicos, son reconocidos como instrumentos de seguimiento y control del desarrollo. Caracas necesita ser pensada con criterios de sustentabilidad que armonicen las necesidades de la población, con el espacio disponible y los recursos del Estado, logrando la máxima eficiencia de un territorio, dividido político administrativamente en cinco municipios, pero que constituye una unidad funcional indivisible, una sola ciudad y un solo colectivo.

Para lograrlo, desde la Alcaldía Metropolitana, durante el mandato del Alcalde Antonio Ledezma, a pesar de todas las limitaciones impuestas por el Estado Nacional, se propone en uso de las atribuciones que le asigna la Ley, la elaboración del Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2020 (PECM2020), potenciando dos de las competencias que le asignó la Ley Especial de Régimen Municipal a Dos Niveles y que le permitían brindar a Caracas la oportunidad de un futuro posible.

Coordinar y planificar a través de un Plan de Actuaciones para la ciudad que permita ejecutar más y mejores políticas públicas. Un Plan que no es el mero resultado de un acuerdo entre técnicos, sino un proceso colectivo de construcción de “un pacto de ciudad”, donde expertos, comunidades, empresarios e instituciones se encuentran en mesas de trabajo que promueven el debate de ideas y el activismo ciudadano.

El PECM2020 se concibe como un instrumento de participación para la construcción de una visión compartida del futuro deseado. Una forma de colocar a todos los actores interesados en el mismo escenario y que cada uno se responsabilice por su actuación, en tiempo, espacio y disponibilidad financiera. Un instrumento para hacernos corresponsables del desarrollo de nuestro territorio, para promover más y mejores oportunidades, para el logro de objetivos concretos y conciliados por la mayoría.

Gracias a un convenio de cooperación internacional la elaboración del PECM2020 contó con la asesoría técnica del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU), sumándose hoy día, a los más de 180 Planes Estratégicos a nivel mundial, siendo el IMUTC, su ente coordinador.

Conscientes de la gravedad de las fracturas políticas que nos afectan y de que tanto la elaboración del PECM2020 como su implementación, requiere de un gran acuerdo entre múltiples actores: nacionales, regionales y locales; públicos y privados; colectivos e individuales, consideramos prioritario reabrir el más amplio espacio de debate acerca del futuro de la ciudad deseada y las estrategias para alcanzarla. Un mismo objetivo que alcanzar, con responsabilidad y entusiasmo, decantando coincidencias y detectando diferencias para superar los obstáculos.

El 25 de julio de 2012 se entrega a la ciudad “El Primer Avance del PECM2020” como una herramienta para promover y acompañar el proceso de planificación y gestión de Caracas y la Región Metropolitana (Altos Mirandinos, Estado Vargas, Valles del Tuy-Charallave y Guarenas-Guatire). Una herramienta para hacer mas armónico su funcionamiento, para convertirla en una ciudad de ciudadanos, mas solidaria, segura, saludable, bien equipada, con identidad, accesibilidad y competitiva nacional e internacionalmente.

Un instrumento de gestión que diseña líneas de actuación para el logro de objetivos de beneficio colectivo, proyectos prácticos que nos sirvan a todos por igual. Fueron seis las líneas estratégicas identificadas  1) funcionalmente integrada y socialmente unida, preocupada por construir espacios mas humanos, 2) ambientalmente sostenible, pensando en nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, 3) una ciudad en movimiento, que nos permita llegar mas lejos mas rápido, 4) una Caracas emprendedora y productiva donde todos tengamos oportunidades, capacitación y empleo, 5) una ciudad gobernable, con capacidad de gestión, recursos para la inversión y seguridad jurídica y ciudadana, 6) una ciudad de ciudadanos, donde los valores, el respeto y la tolerancia sean la norma del día a día.

Aun cuando no se contó con el apoyo de todos los actores requeridos en el complejo proceso de hacer ciudad, el PECM2020 sigue siendo el instrumento idóneo para fomentar la conciliación de intereses, la coordinación de esfuerzos y la concertación de voluntades. Avancemos hacia la Caracas 2030.

HABLANDO DE CARACAS

 

 

Un valle maravilloso, donde el verde y el agua fluyen naturalmente en permanente primavera. Territorio donde convive la urbanización, algunas veces formal y consciente, con otra auto producida, solo controlada por la necesidad, bajo la mirada complaciente de los tomadores de decisión.

Muestra viviente de la fragmentación de poderes y la irresponsabilidad. Una ciudad que en los 80’ fue ejemplo de Latinoamérica, hoy sobrevive al caos por falta de institucionalidad y carencia de políticas públicas concertadas.

Una ciudad limpia, accesible, en movimiento, productiva y emprendedora, gobernable y sostenible, con amplias aceras despejadas de obstáculos y plazas llenas de cultura y recreación, debería ser la Caracas posible.

La ciudad es nuestra casa grande, es espacio que visto desde arriba resulta inmenso, que es de todos, pero no es de nadie a la vez, un valle atrapado entre montañas, donde habitamos y cotidianamente nos desplazamos, trabajamos, educamos y si es posible hasta nos recreamos. Es el espacio donde todos coincidimos, nos encontramos y convivimos, pero que nadie percibe que debe ser normado u oficializado. Es un espacio plural, donde los entes gubernamentales deben demostrar coordinación, equidad, calidad y eficiencia, porque son ellos los que definen su estructura, mantienen sus servicios y cuidan su alma.

Siempre me apasionó la ciudad, su planificación y gestión. En 1983 junto a la OMPU, la gran y única Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano, participé en el diseño del Plan Caracas2000 donde la vialidad y los usos del suelo marcaban la pauta. Unos años más tarde, en 1991 nos llega la Ley Orgánica de Régimen Municipal y Caracas ya no se divide en Distrito Federal y Distrito Sucre, sino en cinco municipios, a partir de entonces se crean cinco Oficinas Locales de Planeamiento Urbano y desaparece la visón metropolitana. De golpe la ciudad pasa de ser un valle a dividirse en cinco territorios autónomos e independientes y mi gran preocupación pasó a ser su definición y control ¿de quien es la ciudad? ¿quién la gestiona, la construye, la administra y financia sus requerimientos?.

Entender como profesional de lo urbano que la gestión de la ciudad es un hecho políticamente complejo y técnicamente difícil, requiere mucho esfuerzo, pasión y dedicación, pero más allá de la reflexión teórica del deber ser del marco normativo, lograr la implementación de las propuestas resulta mi mayor obsesión.

En el año 2000 la constitución de la República reconoce que Caracas es una sola ciudad y que su gestión debe ser integral, decide finalmente instalar un gobierno metropolitano, ordena la elaboración de una Ley que rija su administración, pero nada cambia, a pesar de que se realizan importantes esfuerzos de concertación y aparece como opción la Planificación Estratégica Urbana. Una nueva forma de hacer ciudad con la participación teórica de todos los actores vinculados a la dinámica urbana, academia, sociedad civil, cámaras, gremios profesionales, inversión privada y todos los niveles de gobierno. Surge el Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2010, como instrumento no vinculante.  En diciembre del 2008, surge una nueva oportunidad para Caracas, pero duro poco el encanto, porque en abril 2009, a través de un Decreto presidencial se elimina el Distrito Metropolitano de Caracas, le arrebatan 11 de las 15 competencias y el 99,5% del presupuesto de inversión que tenía la Alcaldía.

Nos dejan la competencia de Coordinación de la Planificación Urbana y Urbanística y con ello, nos armamos de valor para diseñar Un Plan Estratégico Urbano Metropolitano al 2020. Producido y revisado colectivamente, de manera que todos los sectores e instituciones se reconozcan y se comprometan a actuar juntos por un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de los caraqueños.

Un Plan para repensar, reconstruir y rediseñar una ciudad equitativa, basado en el espacio público como el gran estructurador de la ciudad, sitio de encuentro y cultura, red para la conciliación y principal incentivo para la inclusión social y espacial. Con el aval de redes mundiales de ciudades, que insisten en la Glocalidad: pensar Global y actuar Local. Así, el Centro Iberoamericano de Planificación Estratégica Urbana (CIDEU), se transforma en nuestro asesor permanente, adoptando la planificación estratégica urbana como herramienta para incentivar la participación y la cogestión, teniendo al ciudadano como objeto de diseño.

A pesar de que encontramos una ciudad inmersa en el desorden, la dispersión y el aislamiento, nuestra primera propuesta se basa en la integración funcional de gobiernos para la elaboración de una propuesta conjunta. Compartiendo necesidades y recursos, había que procurar la reconstrucción del espacio público, a los fines de estructurar una ciudad armónica, funcional, emprendedora y con visión de futuro. Una forma de motivar la participación fue la convocatoria de Concursos Públicos de Ideas como la forma mas democrática de construir ciudad con ética y estética.

Así surge nuestra primera propuesta de actuación sobre la ciudad: el diseño y consolidación de un Sistema Metropolitano de Espacios Públicos, donde la transformación del antiguo aeropuerto La Carlota en Parque Metropolitano, constituiría la pieza central y detonante del proceso de renovación urbana de la ciudad, la Carlota Decisión de Todos, una propuesta donde nos acompañaron mas de 60 instancias, organizaciones, grupos ambientalistas e instituciones público-privadas.

Una propuesta metodológicamente perfecta, pero que, como todo en este país, no tiene viabilidad de implementación sin antes recuperar la democracia.

 

GESTIÓN URBANA

La gestión de la Ciudad

 

Por Zulma Bolívar

 

      El mundo se urbaniza cada vez más; en 1990, menos del 40% del total de la población vivía en una ciudad, pero desde 2010, más de la mitad de todas las personas viven en el mundo, se encuentran en un área urbana. Para el 2050, ONU-Hábitat estima que 7 de cada 10 personas habitarán en una ciudad, siendo la expansión acelerada de las regiones metropolitanas el principal fenómeno del siglo XXI.

   Como consecuencia, el municipio se transforma el promotor central del desarrollo y el gobierno local en los responsables de su gerencia. Una de las muchas razones por las que Benjamin Barber, señala “los Alcaldes deberían gobernar al mundo”, en sus manos está el dominio en el las transformaciones económicas, sociales, culturales y medioambientales que en las últimas dos décadas se han implementado a través de procesos de reorganización espacial, renovación urbana, nuevos patrones de localización de actividades detonantes de progreso, emprendimiento y creatividad. Ejemplos de gestiones exitosas hay muchos en Latinoamérica, Sergio Fajardo y Aníbal Gaviria en Medellín, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa Londoño en Bogotá, Jaime Lerner en Curitiba, Mauricio Macri en Buenos Aires, Denise Correde en Montreal, Tony Gali en Puebla y/o Irene Sáez en el municipio Chacao de Caracas. Cada uno de ellos, en momentos históricos distintos y situaciones diferentes, se atrevieron a ser gerentes del municipio, con innovación y creatividad, potenciaron sus fortalezas y utilizaron las oportunidades del momento político y el entusiasmo social a favor de la ciudad y sus habitantes.

    Hoy la Nueva Agenda Urbana refuerza la importancia de los gobiernos locales vinculando la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas 
 al 2030 a sus competencias .

Felip Roca, ex secretario general de la organización de grandes ciudades del mundo, METROPOLIS reconoce que estamos en un proceso de reconfiguración del espacio, su dinámica y gobernanza, donde el pensar global y actuar local, permite la convivencia de la escala humana con la satelital, contribuye a una visión integral del territorio, promueve las alianzas estratégicas y la participación de todos los actores que hacen vida en la ciudad.

Encontrar el equilibrio para priorizar los asuntos globales sin olvidar los locales, respetar la cotidianidad de los ciudadanos y la autonomía de cada sector de la ciudad, es la clave.

     La Nueva Agenda Urbana (NAU), surgida de la Conferencia Hábitat III celebrada en Quito en 2016, propone un nuevo modelo de desarrollo para las aglomeraciones urbanas que integre todas las dimensiones del desarrollo sostenible, con el objetivo de avanzar hacia nuevos estándares de equidad, bienestar y prosperidad compartida por todos. En este marco, las referencias específicas de la NAU a los desafíos metropolitanos focalizan en cuatro temas principales: Competencias, Planificación, Transporte Sostenible, Cambio Climático y Resiliencia.

    Además de la gestión de las ciudades debemos preocuparnos por las grandes ciudades, las metrópolis y las megalópolis, esas inmensas concentraciones de personas y actividades que presentan una complejidad y diversidad sin precedentes, tanto en el aspecto demográfico, como en su movilización y requerimientos de servicios, la salud, el empleo y la división político administrativa político que la vincula a su gestión y gobernabilidad . Seúl, París y Ciudad de México, por ejemplo, superan individualmente la economía de países como Suecia, Austria y Chile. Son sedes de organismos de gobierno, de las principales empresas, universidades, centros de investigación y culturales y de las principales organizaciones de la sociedad civil; concentran una parte muy importante del talento y la creatividad, de la innovación tecnológica y de la producción artística.

      Las grandes metrópolis están conectadas globalmente y tienen la capacidad de articular y dinamizar los territorios que las rodean, a escala local, nacional y regional. La Agenda 2030 consolida el reconocimiento de las áreas metropolitanas como actores clave en los procesos de desarrollo sostenible, siempre y cuando cuenten con una gobernanza inclusiva y multinivel basada en los territorios funcionales.

      Caracas es una de esas grandes ciudades, un área metropolitana reconocida por la Constitución de la República pero no por el gobierno de turno.  Hoy se encuentra en un limbo jurídico, que no define norte ni objetivo.