Construir ciudadanía antes que ciudad acompaña una nueva forma de gestión urbana, donde las alianzas estratégicas publico-privadas y la colaboración interinstitucional se convierten en piezas claves de la sostenibilidad.

No hay mejor manera de predecir el futuro que diseñarlo, por ello, la ciudad necesita un plan como guía de actuación y una autoridad que administre de forma sostenible su implementación oportuna.

Zulma Bolívar

Urbanista, MSc Diseño Urbano, Especialista en Planificación Estratégica Urbana y Gestión del Desarrollo Local


CARACAS 2018 CIUDAD DE ESPERANZA

Por Zulma Bolívar.

 

Las ciudades del siglo XXI se abren caminos hacia nuevos retos, no podemos dejar que nos aplaste la diatriba política, la rutina o la cotidianidad. No dejemos pasar las oportunidades que la globalización y las formas alternativas de desarrollo que se ofrecen en otras latitudes. Las ciudades débiles se ahogan en el pasado, repiten errores y no planifican escenarios alternativos. En cambio, las ciudades de primer mundo, se dirigen con paso firme al futuro, con el objetivo de mejorar la calidad de vida, el progreso personal y la satisfacción colectiva. Así lo ratifica la Nueva Agenda Urbana que plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles, para ser cumplidos por los gobiernos nacionales y locales antes del 2030.

Nuestro escenario para el futuro inmediato no es para nada alentador, porque la ciudad es el reflejo del país, es un hecho político y por mas que los técnicos y la academia brinden sus recomendaciones son otros los que toman las decisiones. La experiencia demuestra que las urbes deben huir de la visión cortoplacista y ampliar su campo de visión, recurrir a la innovación para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de sus servicios; y, fomentar la comunicación y la participación, para lograr que ciudadanos y empresas se involucren activamente en los proyectos.

Sólo entre todos lograremos avanzar, sólo juntos será posible el desarrollo de una verdadera ciudad sostenible, una ciudad para la vida donde la escala humana y el espacio público, constituyan la base de la estructura urbana.

El Instituto IESE de la Universidad de Navarra  a través de su Plataforma Tecnologica Cities In Motion, ratifica que hoy más que nunca, las ciudades precisan de planificación estratégica, porque sólo así podrán plantearse vías de innovación y priorizar lo más importante para su futuro. Entre las 180 ciudades de cinco continentes, Caracas se ubica de 173, dentro de las ciudades más vulnerables, junto a Ankara, Pretoria o Riad. Ciudades caracterizadas como desequilibras y/o estancadas, con servicios ineficientes, poca accesibilidad y mucha inseguridad. Sólo un cambio radical en la toma de decisiones puede recuperar el proceso de planificación estratégica, hacerlo participativo y flexible, con un objetivo central concertado y avalado por la mayoría y con un plan de acción sostenible y vinculante que brinde seguridad, singularidad, notoriedad y estabilidad, y así, recuperar su competitividad dela capital de la República.

Adoptar la planificación estratégica urbana como metodología, la gobernanza como acuerdo entre gobiernos y las alianzas publico-privadas como base para consolidar la corresponsabilidad, son los tres aspectos clave para pasar de la teoría a la práctica. Un reto inmenso en proporciones y complejidad, que sólo será posible de afrontar con grandes dosis de co-responsabilidad público-privada, concertación de voluntades, conciliación de intereses y coordinación de esfuerzos. Necesitamos ciudadanos y autoridades conscientes, formados y preparados. Participación crítica y bien informada. Construir ciudadanía antes que ciudad.

La factibilidad de implementación de cualquier Plan depende de la situación país, porque requiere de forma imprescindible y absoluta, el apoyo de los distintos niveles de gobierno la sociedad civil y la inversión privada. El rol activo y gerencial de las administraciones locales resulta básico, así como la participación activa de la administración central (ministerios) y las empresas de servicio (Metro de Caracas, Elecar e Hidrocapital), un insumo básico para la satisfacción de las demanda ciudadana.

Caracas es un caos y Venezuela está en crisis, pero “En tiempos de incertidumbre ser optimista es una cuestión de moralidad pública, porque es necesario desarrollar políticas de gestión que generen un verdadero proceso de inclusión social. Ciudades para la Vida, que procuren igualdad de oportunidades y derechos, donde lo local brilla con luz propia.” (IX Congreso UIM).

Caracas tiene más de dos décadas secuestrada y necesita recuperarse, pensar en positivo y adoptar nuevas maneras de gestión y financiamiento. Hoy mira al 2030 y debe desarrollar una agenda local que luche contra la segregación social y espacial, procurando una ciudad inclusiva, integrada y con escala humana, armonía en la distribución de usos y densidades, poli céntrica y con expansión sostenible. Ha llegado el momento de ejercer una gobernanza inteligente que tenga en cuenta todos los factores y los actores sociales, con una visión global Las urbes se transforman, nosotros decidimos cómo. #VisiónCiudad

DEL DISCURSO A LA ACTUACIÓN

CARACAS CAMBIA

por Zulma Bolívar.

 

INTA  señala “La ciudad cambia con el mundo. Cambia porque el mundo cambia. Pero no nos equivoquemos. La ciudad no está en crisis; vive mutaciones irreversibles. Las mutaciones de la ciudad no plantean problemas técnicos ni urbanísticos insolubles; plantean temas políticos, fundamentalmente políticos y no existen respuestas solamente técnicas para esta interrogación.

La crisis, si la hay, está en la representación, la imagen y la apropiación de la ciudad por sus habitantes; las dudas nacen de la inadaptación o inadecuación de las respuestas técnicas o conceptuales del urbanismo a las realidades que ya no les corresponden y a los cambios que alcanzan el “decir” y el “hacer” de la ciudad.

Por lo tanto, lo que debemos cambiar es nuestro planteamiento de la ciudad: no podemos medirla, describirla (el relato urbano), construirla y administrarla en los mismos términos y exactamente con las mismas herramientas que antes”.

La mayoría de las ciudades latinoamericanas, se encuentran pleno crecimiento y constituyen una nueva oportunidad para pensar, diseñar y construir un mejor hábitat, siendo el común denominador de las prácticas más exitosas, la planificación y la gobernanza.

En pleno siglo XXI, resulta inconcebible que la capital de la República, sede de los poderes públicos y centro económico financiero del país, no tenga una autoridad legitima. En 2017 a través de un decreto inconstitucional de la autonombrada Asamblea Nacional Constituyente se liquida sin razón ni justificación, la Alcaldía, el Cabildo y la Contraloría del Área Metropolitana de Caracas (G.O. N° 41.308 de 29/12/2017). Hoy, Caracas está detenida en el tiempo, retrocidimos al siglo pasado, está en un limbo juridico que la mantiene sin autoridad ni administración, anda por inercia.  No cuenta con autoridad responsable para elaborar, aprobar y/o implementar un proyecto de ciudad, que guié de forma armónica y ordenada su crecimiento.

Caracas se presenta ante sus ciudadanos fraccionada, deteriorada, congestionada, sin espacios públicos de calidad y una periferia de urbanización informal con creciente vulnerabilidad. Ya no tiene una instancia que opere como ente planificador de la dinámica urbana, solo un conjunto de instituciones, decretos y proyectos de planes inconexos, a través de los cuales la ciudad solo recibe los esfuerzos atomizados de los gobiernos locales, quienes sectorialmente, con escasos recursos y de forma poco articulada, ejecutan actuaciones puntuales sin armonía ni continuidad.

Hacer ciudad ¿cómo? Compacta e intensa, mezclando gente, usos, densidades y tipologías. Con espacio público de gran calidad: plazas, calles y parques de que forman parte esencial de la estructura urbana. Con actividades comerciales y productivas compatibles con una vida sana. Con más y mejor oferta de viviendas para todos los grupos sociales, cómodas, eficientes energéticamente, hechas con materiales sustentables y eco-eficiencia constructiva. Con equipamientos culturales, educativos y deportivos para todos. Con transporte público extendido hasta la periferia, sostenible y diversificado. Incorporando los barrios mas pobres y alejados, a la trama vial, el sistema de espacios públicos y a nuestro patrimonio. Integrando y urbanizando la periferia con orden, equidad y sostenibilidad. Posibilitando con políticas activas el acceso a una vivienda digna y urbana. Una ciudad mejor, más solidaria, donde impere la ley y donde todos podamos convivir sin tener que recurrir a muros y seguridad privada. Donde cada uno encuentre su lugar y pueda construir su propio proyecto de felicidad. Esta podría ser la solución a nuestra actual encrucijada. (Arq. Martín Marcos, FADU-UBA, Argentina).

¿Está Caracas en condiciones de asumir este desafío?

La academia lo está y trabaja para formar el capital humano necesario para fortalecer los gobiernos locales y sus estructuras de servicio.  Pero son las autoridades que ostentan el poder, las que toman las decisiones trascendentales para transformar la ciudad, quienes no han asimilado la necesidad de elaborar políticas públicas sin intereses individuales y partidistas.

Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Maracay o Valencia, constituyen áreas metropolitanas no reconocidas oficialmente, que requieren de una gestión integral y coordinada. Su futuro depende del modo de gestión que adopten. Pudieran constituirse en una “metrópolis de primer mundo” o en “el peor de los desastres del subdesarrollo”, dependiendo de la gestión de sus autoridades, el manejo de los recursos, el acatamiento a las normas y la forma cómo se asume el desarrollo. Y no hay desarrollo posible sin democracia e instituciones libres.

CARACAS NECESITA

UN NUEVO MODELO DE GESTIÓN

 

En el 2012 el Instituto Metropolitano de Urbanismo Taller Caracas (IMUTC) de la Alcaldía Metropolitana entrega a los caraqueños un Plan para la ciudad del 2020, cuyo Programa de Actuaciones señalaba un conjunto de programas y proyectos a implementarse en el corto y mediano plazo a los fines de transformar a Caracas en una verdadera ciudad para la vida.

Pasar de la teoría a la practica no fue nada fácil. De hecho, fue infructuosa su gestión e implementación, circunscrita a un periodo 2010-20 caracterizado por la ingobernabilidad, una revolución fracasada, recesión e inflación, que finalmente culmina en diciembre 2017 cuando inconstitucionalmente eliminan la Alcaldía Metropolitana,  quedando truncada la oportunidad de entregar a la ciudad, su evaluación, reconsideración y propuesta para el 2030. El Plan Caracas2030 se adecúa a la tendencia mundial y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, planteando un proceso de transformación, con metas especificas por área de actuación, solo posible en democracia.

¿Por qué un Plan Estratégico para Caracas?

Los Planes Estratégicos surgen porque las ciudades necesitan pensar en su futuro para gestionar el presente y asumir “una estrategia de desarrollo” como parte de la gestión urbana es una tendencia mundial que ha guiado el desarrollo de ciudades como Barcelona, Bogotá o Buenos Aires. Un Plan Estratégico es una herramienta de auxilio a la planificación tradicional, que a través de la construcción de ciudad y ciudadanía, se transforma en una guía de actuaciones, una sumatoria de proyectos para lograr un objetivo: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

La Ley Orgánica de Planificación Pública, establece en su Titulo III, artículo 26, la existencia de un Sistema de Planes, donde los Planes Estratégicos, son reconocidos como instrumentos de seguimiento y control del desarrollo. Caracas necesita ser pensada con criterios de sustentabilidad que armonicen las necesidades de la población, con el espacio disponible y los recursos del Estado, logrando la máxima eficiencia de un territorio, dividido político administrativamente en cinco municipios, pero que constituye una unidad funcional indivisible, una sola ciudad y un solo colectivo.

Para lograrlo, desde la Alcaldía Metropolitana, durante el mandato del Alcalde Antonio Ledezma, a pesar de todas las limitaciones impuestas por el Estado Nacional, se propone en uso de las atribuciones que le asigna la Ley, la elaboración del Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2020 (PECM2020), potenciando dos de las competencias que le asignó la Ley Especial de Régimen Municipal a Dos Niveles y que le permitían brindar a Caracas la oportunidad de un futuro posible.

Coordinar y planificar a través de un Plan de Actuaciones para la ciudad que permita ejecutar más y mejores políticas públicas. Un Plan que no es el mero resultado de un acuerdo entre técnicos, sino un proceso colectivo de construcción de “un pacto de ciudad”, donde expertos, comunidades, empresarios e instituciones se encuentran en mesas de trabajo que promueven el debate de ideas y el activismo ciudadano.

El PECM2020 se concibe como un instrumento de participación para la construcción de una visión compartida del futuro deseado. Una forma de colocar a todos los actores interesados en el mismo escenario y que cada uno se responsabilice por su actuación, en tiempo, espacio y disponibilidad financiera. Un instrumento para hacernos corresponsables del desarrollo de nuestro territorio, para promover más y mejores oportunidades, para el logro de objetivos concretos y conciliados por la mayoría.

Gracias a un convenio de cooperación internacional la elaboración del PECM2020 contó con la asesoría técnica del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU), sumándose hoy día, a los más de 180 Planes Estratégicos a nivel mundial, siendo el IMUTC, su ente coordinador.

Conscientes de la gravedad de las fracturas políticas que nos afectan y de que tanto la elaboración del PECM2020 como su implementación, requiere de un gran acuerdo entre múltiples actores: nacionales, regionales y locales; públicos y privados; colectivos e individuales, consideramos prioritario reabrir el más amplio espacio de debate acerca del futuro de la ciudad deseada y las estrategias para alcanzarla. Un mismo objetivo que alcanzar, con responsabilidad y entusiasmo, decantando coincidencias y detectando diferencias para superar los obstáculos.

El 25 de julio de 2012 se entrega a la ciudad “El Primer Avance del PECM2020” como una herramienta para promover y acompañar el proceso de planificación y gestión de Caracas y la Región Metropolitana (Altos Mirandinos, Estado Vargas, Valles del Tuy-Charallave y Guarenas-Guatire). Una herramienta para hacer mas armónico su funcionamiento, para convertirla en una ciudad de ciudadanos, mas solidaria, segura, saludable, bien equipada, con identidad, accesibilidad y competitiva nacional e internacionalmente.

Un instrumento de gestión que diseña líneas de actuación para el logro de objetivos de beneficio colectivo, proyectos prácticos que nos sirvan a todos por igual. Fueron seis las líneas estratégicas identificadas  1) funcionalmente integrada y socialmente unida, preocupada por construir espacios mas humanos, 2) ambientalmente sostenible, pensando en nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, 3) una ciudad en movimiento, que nos permita llegar mas lejos mas rápido, 4) una Caracas emprendedora y productiva donde todos tengamos oportunidades, capacitación y empleo, 5) una ciudad gobernable, con capacidad de gestión, recursos para la inversión y seguridad jurídica y ciudadana, 6) una ciudad de ciudadanos, donde los valores, el respeto y la tolerancia sean la norma del día a día.

Aun cuando no se contó con el apoyo de todos los actores requeridos en el complejo proceso de hacer ciudad, el PECM2020 sigue siendo el instrumento idóneo para fomentar la conciliación de intereses, la coordinación de esfuerzos y la concertación de voluntades. Avancemos hacia la Caracas 2030.

HABLANDO DE CARACAS

 

 

Un valle maravilloso, donde el verde y el agua fluyen naturalmente en permanente primavera. Territorio donde convive la urbanización, algunas veces formal y consciente, con otra auto producida, solo controlada por la necesidad, bajo la mirada complaciente de los tomadores de decisión.

Muestra viviente de la fragmentación de poderes y la irresponsabilidad. Una ciudad que en los 80’ fue ejemplo de Latinoamérica, hoy sobrevive al caos por falta de institucionalidad y carencia de políticas públicas concertadas.

Una ciudad limpia, accesible, en movimiento, productiva y emprendedora, gobernable y sostenible, con amplias aceras despejadas de obstáculos y plazas llenas de cultura y recreación, debería ser la Caracas posible.

La ciudad es nuestra casa grande, es espacio que visto desde arriba resulta inmenso, que es de todos, pero no es de nadie a la vez, un valle atrapado entre montañas, donde habitamos y cotidianamente nos desplazamos, trabajamos, educamos y si es posible hasta nos recreamos. Es el espacio donde todos coincidimos, nos encontramos y convivimos, pero que nadie percibe que debe ser normado u oficializado. Es un espacio plural, donde los entes gubernamentales deben demostrar coordinación, equidad, calidad y eficiencia, porque son ellos los que definen su estructura, mantienen sus servicios y cuidan su alma.

Siempre me apasionó la ciudad, su planificación y gestión. En 1983 junto a la OMPU, la gran y única Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano, participé en el diseño del Plan Caracas2000 donde la vialidad y los usos del suelo marcaban la pauta. Unos años más tarde, en 1991 nos llega la Ley Orgánica de Régimen Municipal y Caracas ya no se divide en Distrito Federal y Distrito Sucre, sino en cinco municipios, a partir de entonces se crean cinco Oficinas Locales de Planeamiento Urbano y desaparece la visón metropolitana. De golpe la ciudad pasa de ser un valle a dividirse en cinco territorios autónomos e independientes y mi gran preocupación pasó a ser su definición y control ¿de quien es la ciudad? ¿quién la gestiona, la construye, la administra y financia sus requerimientos?.

Entender como profesional de lo urbano que la gestión de la ciudad es un hecho políticamente complejo y técnicamente difícil, requiere mucho esfuerzo, pasión y dedicación, pero más allá de la reflexión teórica del deber ser del marco normativo, lograr la implementación de las propuestas resulta mi mayor obsesión.

En el año 2000 la constitución de la República reconoce que Caracas es una sola ciudad y que su gestión debe ser integral, decide finalmente instalar un gobierno metropolitano, ordena la elaboración de una Ley que rija su administración, pero nada cambia, a pesar de que se realizan importantes esfuerzos de concertación y aparece como opción la Planificación Estratégica Urbana. Una nueva forma de hacer ciudad con la participación teórica de todos los actores vinculados a la dinámica urbana, academia, sociedad civil, cámaras, gremios profesionales, inversión privada y todos los niveles de gobierno. Surge el Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2010, como instrumento no vinculante.  En diciembre del 2008, surge una nueva oportunidad para Caracas, pero duro poco el encanto, porque en abril 2009, a través de un Decreto presidencial se elimina el Distrito Metropolitano de Caracas, le arrebatan 11 de las 15 competencias y el 99,5% del presupuesto de inversión que tenía la Alcaldía.

Nos dejan la competencia de Coordinación de la Planificación Urbana y Urbanística y con ello, nos armamos de valor para diseñar Un Plan Estratégico Urbano Metropolitano al 2020. Producido y revisado colectivamente, de manera que todos los sectores e instituciones se reconozcan y se comprometan a actuar juntos por un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de los caraqueños.

Un Plan para repensar, reconstruir y rediseñar una ciudad equitativa, basado en el espacio público como el gran estructurador de la ciudad, sitio de encuentro y cultura, red para la conciliación y principal incentivo para la inclusión social y espacial. Con el aval de redes mundiales de ciudades, que insisten en la Glocalidad: pensar Global y actuar Local. Así, el Centro Iberoamericano de Planificación Estratégica Urbana (CIDEU), se transforma en nuestro asesor permanente, adoptando la planificación estratégica urbana como herramienta para incentivar la participación y la cogestión, teniendo al ciudadano como objeto de diseño.

A pesar de que encontramos una ciudad inmersa en el desorden, la dispersión y el aislamiento, nuestra primera propuesta se basa en la integración funcional de gobiernos para la elaboración de una propuesta conjunta. Compartiendo necesidades y recursos, había que procurar la reconstrucción del espacio público, a los fines de estructurar una ciudad armónica, funcional, emprendedora y con visión de futuro. Una forma de motivar la participación fue la convocatoria de Concursos Públicos de Ideas como la forma mas democrática de construir ciudad con ética y estética.

Así surge nuestra primera propuesta de actuación sobre la ciudad: el diseño y consolidación de un Sistema Metropolitano de Espacios Públicos, donde la transformación del antiguo aeropuerto La Carlota en Parque Metropolitano, constituiría la pieza central y detonante del proceso de renovación urbana de la ciudad, la Carlota Decisión de Todos, una propuesta donde nos acompañaron mas de 60 instancias, organizaciones, grupos ambientalistas e instituciones público-privadas.

Una propuesta metodológicamente perfecta, pero que, como todo en este país, no tiene viabilidad de implementación sin antes recuperar la democracia.

 

GESTIÓN URBANA

La gestión de la Ciudad

 

Por Zulma Bolívar

 

      El mundo se urbaniza cada vez más; en 1990, menos del 40% del total de la población vivía en una ciudad, pero desde 2010, más de la mitad de todas las personas viven en el mundo, se encuentran en un área urbana. Para el 2050, ONU-Hábitat estima que 7 de cada 10 personas habitarán en una ciudad, siendo la expansión acelerada de las regiones metropolitanas el principal fenómeno del siglo XXI.

   Como consecuencia, el municipio se transforma el promotor central del desarrollo y el gobierno local en los responsables de su gerencia. Una de las muchas razones por las que Benjamin Barber, señala “los Alcaldes deberían gobernar al mundo”, en sus manos está el dominio en el las transformaciones económicas, sociales, culturales y medioambientales que en las últimas dos décadas se han implementado a través de procesos de reorganización espacial, renovación urbana, nuevos patrones de localización de actividades detonantes de progreso, emprendimiento y creatividad. Ejemplos de gestiones exitosas hay muchos en Latinoamérica, Sergio Fajardo y Aníbal Gaviria en Medellín, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa Londoño en Bogotá, Jaime Lerner en Curitiba, Mauricio Macri en Buenos Aires, Denise Correde en Montreal, Tony Gali en Puebla y/o Irene Sáez en el municipio Chacao de Caracas. Cada uno de ellos, en momentos históricos distintos y situaciones diferentes, se atrevieron a ser gerentes del municipio, con innovación y creatividad, potenciaron sus fortalezas y utilizaron las oportunidades del momento político y el entusiasmo social a favor de la ciudad y sus habitantes.

    Hoy la Nueva Agenda Urbana refuerza la importancia de los gobiernos locales vinculando la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas 
 al 2030 a sus competencias .

Felip Roca, ex secretario general de la organización de grandes ciudades del mundo, METROPOLIS reconoce que estamos en un proceso de reconfiguración del espacio, su dinámica y gobernanza, donde el pensar global y actuar local, permite la convivencia de la escala humana con la satelital, contribuye a una visión integral del territorio, promueve las alianzas estratégicas y la participación de todos los actores que hacen vida en la ciudad.

Encontrar el equilibrio para priorizar los asuntos globales sin olvidar los locales, respetar la cotidianidad de los ciudadanos y la autonomía de cada sector de la ciudad, es la clave.

     La Nueva Agenda Urbana (NAU), surgida de la Conferencia Hábitat III celebrada en Quito en 2016, propone un nuevo modelo de desarrollo para las aglomeraciones urbanas que integre todas las dimensiones del desarrollo sostenible, con el objetivo de avanzar hacia nuevos estándares de equidad, bienestar y prosperidad compartida por todos. En este marco, las referencias específicas de la NAU a los desafíos metropolitanos focalizan en cuatro temas principales: Competencias, Planificación, Transporte Sostenible, Cambio Climático y Resiliencia.

    Además de la gestión de las ciudades debemos preocuparnos por las grandes ciudades, las metrópolis y las megalópolis, esas inmensas concentraciones de personas y actividades que presentan una complejidad y diversidad sin precedentes, tanto en el aspecto demográfico, como en su movilización y requerimientos de servicios, la salud, el empleo y la división político administrativa político que la vincula a su gestión y gobernabilidad . Seúl, París y Ciudad de México, por ejemplo, superan individualmente la economía de países como Suecia, Austria y Chile. Son sedes de organismos de gobierno, de las principales empresas, universidades, centros de investigación y culturales y de las principales organizaciones de la sociedad civil; concentran una parte muy importante del talento y la creatividad, de la innovación tecnológica y de la producción artística.

      Las grandes metrópolis están conectadas globalmente y tienen la capacidad de articular y dinamizar los territorios que las rodean, a escala local, nacional y regional. La Agenda 2030 consolida el reconocimiento de las áreas metropolitanas como actores clave en los procesos de desarrollo sostenible, siempre y cuando cuenten con una gobernanza inclusiva y multinivel basada en los territorios funcionales.

      Caracas es una de esas grandes ciudades, un área metropolitana reconocida por la Constitución de la República pero no por el gobierno de turno.  Hoy se encuentra en un limbo jurídico, que no define norte ni objetivo.